Teniendo toda la energía, el empoderamiento y los ideales que te da tener 26 años, nosotros queríamos crear un negocio de alto impacto que ayudará a construir un México mejor, sin embargo, nuestra sorpresa fue amarga al encontrarnos con una industria antigua, no humana y de mucha corrupción. Ojo: nunca nos arrepentimos, solo fue sorpresivo, no lo esperábamos (en otra ocasión les cuento). 
El transporte terrestre en México camina paralelamente con los avances tecnológicos y científicos que han surgido a lo largo de la historia. La historia inicia en la época prehispánica con el sistema carretero mexicano que empezó con el traslado de mercancías con animales. Posteriormente en la época Colonial, ya se contaba con pequeñas redes de carreteras y caminos por donde se trasladaban las personas y mercancías.
La tecnología es una extensión de la innovación del ser humano que le ayuda a desenvolverse de mejor forma en su entorno, sobre todo en estos últimos años. Esto nos ha ayudado por ejemplo a controlar de cierta manera la pandemia, a tener mejores medios de comunicación, más rápidos y más eficientes.
La cultura del transportista mexicano es que en cuanto enciende el motor, el camionero sabe que no hay marcha atrás. Admirados por unos, no tanto por otros, hay muchos mitos que rodean las vidas de los transportistas. El hombre-camión, transportista, trailero, camionero u operador son los encargados de abastecer a todo el país y ayudan a que la economía avance.